Pareja

Quédate con alguien que te toque

Quédate con quién utilice su fuerza, su sensualidad, su suavidad y su sexualidad para tocarte … físicamente, íntima y profundamente con la mente, el cuerpo y el alma. Alguien que te toque a primera hora de la mañana, justo antes de que tu cuerpo se despierte completamente, cuyos dedos se entrelacen con los tuyos durante el día, y que te bese en los párpados, en la frente o en la nuca antes de dormir. Alguien que sepa que el tacto es una poderosa fuerza para ahuyentar las nubes negras.

Quédate con quién te abrace.

Los doctorres Charles y Elizabeth Schmitz  han estudiado durante décadas a parejas felizmente casadas. Ante la pregunta “en una escala del 1 al 10 cómo de importante es el sexo en tu matrimonio?” La puntuación media fue de un 6.
Pero todas parejas casadas, y en particular los matrimonios con niveles más altos de satisfacción con su pareja  han compartido la importancia de tocar en su relación.

Tocar a alguien que amas es reconocer su presencia y comunicarle que lo deseas.

Estas parejas se abrazan entre sí a menudo, se besan, se tocan entre sí mientras se hablan, se sientan muy cerquita en el sofá mientras mantienen una conversación, se abrazan cuando duermen y sí, también tienen relaciones sexuales, que es al final otra forma de tocarse.

Hay millones de ocasiones al día para tocarse, y parece que los efectos positivos se acumulan. Así que siempre es un buen momento para acercarte a tu pareja.

Tocarse es MUY importante. Tanto una palmada amistosa en la espalda, una caricia sensual, o un beso de amor tiene un poderoso impacto en nuestras emociones. Nuestra piel contiene receptores que provocan respuestas emocionales directas, a través de la estimulación de las zonas erógenas o terminaciones nerviosas que responden al dolor. La investigación por Matthew Hertenstein, director de la Touch y Emotion Lab en la Universidad de DePauw, ha demostrado que el contacto puede comunicar emociones distintas a las palabras.

Hertenstein y su equipo pidiron a un grupo de participantes dispuestos de dos en dos y separados frente a frente por una cortina  sin verse unos a otros. Uno de los participantes, tenía que comunicar emociones como la ira, asco, miedo y la simpatía tocando el brazo de la otra persona. Las personas que estaban siendo tocadas fueron capaces de decodificar  emociones como la ira, el miedo y asco.

El impacto emocional del contacto interpersonal está arraigado en nuestra biología. De hecho, hay evidencia directa de que, en especies de mamíferos, el tacto desencadena la liberación de oxitocina, una hormona que disminuye las respuestas relacionadas con el estrés. Por ejemplo, en un experimento, las parejas que participaron en un ejercicio de toque cálido, durante el cual se tocaban mutuamente el cuello, los hombros y las manos, tenían más oxitocina en su saliva que las parejas que no participaron en este ejercicio (Holt-Lunstad, Birmingham , & Light, 2008). Del mismo modo, las mujeres que reciben abrazos frecuentes  muestran mayores niveles de oxitocina en la sangre que las mujeres que no reciben abrazos (Grewen, y Amico, 2005).

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