Practicar la gratitud todos los días

Nadie nos enseña a practicar la gratitud todos los días. Que sí, que nos han repetido mil veces que es de bien nacido ser agradecido. ¿Pero… lo somos? No estoy muy segura de esto. De hecho si miro alrededor, observo muchas más quejas que agradecimientos. David Steindl es un monje y erudito interrelijioso que sabe mucho sobre la gratitud y dice que es precisamente la clave para ser felices.

Cuando eres feliz, estás agradecido. Pero vuelvan a pensar. ¿Es realmente la gente feliz la que está agradecida? Todos conocemos a un buen número de personas que tienen todo lo que se necesitaría para ser feliz, y que no son felices, porque quieren algo adicional o quieren más de lo mismo. Y todos conocemos personas que sufren muchas desgracias, desgracias que nosotros mismos no querríamos tener, y que son profundamente felices. Irradian felicidad. Uno se sorprende. ¿Por qué? Porque se sienten agradecidas.

Pero ¿qué entendemos por gratitud?. Segun David, para estar agradecido se tienen que dar dos condiciones: la primera, que recibamos algo valioso para nosotros, y la segunda, que haya sido un regalo. No sirve comprarlo. Tampoco ganárlo. Para experimentar la gratitud en estado puro tiene que ser algo que se te ha dado sin condiciones.

Pero, ¿cuántas veces al año nos sucede algo que es realmente valioso para nosotros y que encima nos han regalado?. Ahí está la clave. Podemos decidir vivir con gratitud por cada uno de los días y momentos que vivimos.

Pensadlo un poco más a detalle: este momento, este instante en el que estás vivo, se te ha regalado. No has podido comprarlo, ni conseguirlo de ninguna forma. Está ahí, para tí. Y puedes sentir agradecimiento por ello. Tampoco significa estar agradecido por todo en todo momento, porque suceden cosas. Fallecen seres queridos, perdemos el trabajo, nos rompen el corazón y tenemos días malos. Pero incluso en esos momento podemos dar las gracias por la oportunidad de superarnos, de aprender, de estar, con los que se quedan, y obtener un poquito de felicidad de ese agradecimiento.

Cuando estaba en África hace unos añosy luego volví,me di cuenta del agua.En África, donde yo estaba, no tenía agua potable.Cada vez que abría el grifo,me sentía abrumado.Cada vez que prendía la luz,estaba tan agradecido. Me hizo muy feliz.Pero después de un tiempo, esto desaparece.Entonces puse pegatinas en el interruptor de la luzy en el grifo del agua,y cada vez que abría… agua.

Estos recordatorios son muy importantes y todos hemos tenido alguno. Un día frio caminas por la calle y ves a un vagabundo, llegas a casa y está la calefacción puesta. Gracias. Después de vivir en México 3 años y 2 más en Washington Dc, descubrí un profundo agradecimiento en mi vuelta a Europa por ser capaz de caminar por la calle y sentirme segura a las tantas de la noche. Y tal y como comenta David, esa emoción desaparece con el tiempo.

Yo lo descubrí en una charla TED estupenda en la que revela los secretos de la felicidad y cómo se relaciona con la gratitud.

Poco después empecé a incorporarla en mi journal. Cada mes dedico dos caras a la gratitud, que además incluyo a modo de recuerdos. Cada día escribo algo maravillloso que me haya sucedido ese día y por el que me sienta agradecida.

Cuando empecé, me decía: buff cómo vas a encontrar algo cada día por lo que estar agradecida, ¿qué vas a poner si hoy no has hecho nada emocionante, o peor aún, si has tenido un mal día? Y lo encontraba! Vaya si lo encontraba. Empecé a valorar mis ratitos a solas, el silencio, el sol entrando por la ventana, el agua caliente, no tener dolor de estómago y poder comer lo que quiera…

Hay muchas formas de representarlo en un diario, podéis hacer una galería de fotos o compartir en instagram una fotografía diaria de algo por lo que estéis agredecidos, o guardaros una nota de voz, pero lo que está claro es que practicarlo hace que sea cada día más fácil encontrar, ese algo, que te haga sentir vivo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *