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Los 5 ritos tibetanos

Los 5 ritos tibetanos son un sistema de ejercicios con más de 2500 años de antigüedad que están incluidos dentro del yoga tibetano. Llegaron a occidente a través del libro ” El secreto tibetano de la eterna juventud” de Peter Kelder que cuenta como estos sencillos ejercicios repetidos 21 veces al día (no os asustéis, son muy sencillos y tardaréis menos de 15 minutos) ofrecen multitud de beneficios como:

  • Ayudan a incrementar tu energia
  • Calman y reducen el estrés
  • Desarrollarás claridad mental y mejorará tu capacidad de concentrarte
  • Te sentirás más fuerte y flexible
  • Entrarás en contacto con tus músculos
  • Mejorará tu sistema inmunitario y tu respiración
  • Tendrás una mejor postura
  • Digerirás mejor los alimentos

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Rito número 1:

Todo lo que hay que hacer es estar de pie con los brazos extendidos horizontales al suelo. Sin moverte del punto en que te encuentras, girar lentamente sobre ti mismo hasta estar ligeramente mareado. Hay una cosa importante al hacerlo: se debe girar de izquierda a derecha.

Rito número 2:

Tumbado en el suelo boca arriba sobre una alfombra gruesa o una superficie acolchada con la espalda recta extiende los brazos completamente a los costados y coloca las palmas de sus manos contra el suelo, manteniendo los dedos muy unidos. Alza la cabeza del suelo, llevando la barbilla hacia el pecho. Al hacerlo, levanta las piernas, con las rodillas rectas, hasta una posición vertical. Baja lentamente cabeza y piernas, con las rodillas rectas, hasta el suelo.

Rito número 3:

Arrodíllate en el suelo con las dos rodillas dobladas y el tronco recto. Las manos han de colocarse, con los brazos estirados, sobre los músculos de los muslos. Inclina la cabeza hacia adelante, tocando el pecho con la barbilla. Después, con suavidad, mueve la cabeza y el cuello hacia atrás todo lo que puedas, inclinándote hacia atrás y arqueando la columna. Al arquearte apoya los brazos y las manos en los muslos para sostenerte. Vuelve a la posición inicial.

Rito número 4:

Siéntate en el suelo con las piernas rectas frente a ti y los pies separados a la anchura de los hombros. Con el tronco recto, coloca las palmas de las manos en el suelo a los lados de las nalgas, con los dedos señalando hacia los de los pies. Lleva la barbilla hacia el pecho. Ahora deja caer la cabeza hacia atrás hasta donde puedas. Al mismo tiempo, levanta el cuerpo de forma que las rodillas se doblen y los brazos queden rectos. El tronco formará una línea con la parte superior de las piernas, brazos y parte inferior de las piernas quedarán rectos, perpendiculares al suelo. Tensa todos los músculos del cuerpo. Finalmente, relaja los músculos mientras vuelves a la posición original sentado.

Rito número 5:

Coloca el cuerpo boca abajo en el suelo. Durante este rito tienes que colocar las manos con las palmas hacia abajo en el suelo y los pies han de estar flexionados, con los dedos apoyados en el suelo. Tanto pies como manos han de estar separados más o menos a la anchura de los hombros y los brazos y las piernas deben permanecer rectos. Empieza con los brazos rectos, perpendiculares al suelo, y la columna arqueada de modo que el cuerpo quede combado. Ahora mueve la cabeza hacia atrás todo lo que puedas y doblando las caderas, coloca el cuerpo en una posición de V invertida. Al mismo tiempo lleva la barbilla hacia adelante, pegándola al pecho.

¿Cuál es la mejor hora del día para hacer los ejercicios?

Se recomienda hacerlos por la mañana o a última hora de la tarde.

Aunque son súper fáciles de hacer, si la descripción de los ejercicios os resulta compleja os dejamos dos recursos muy útiles a continuación:

 

 

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