Supera las pruebas de intolerancia

Tengo antecedentes de colitis en la familia y tras años de sufrir indigestiones y dolores perpétuos de estómago / intestino o lo que a mi me resulta más fácil de decir:  dolor de tripa, decidí ir al digestivo aprovechando el seguro médico privado en el que te ponen poquitas pegas.

No me malinterpretéis, la sanidad pública es una de las cosas más maravillosas que tenemos en España, pero cuando vas al médico de cabecera diciendo ” casi todo lo que como me da dolor de tripa” o ” me sienta mal” entras en un bucle infinito que suele ser parecido a este:

– ¿No serán nervios?: No
– Quizá deberías dejar la leche: No tomo leche
– Quizá deberías dejar el pan: No tomo pan
– ¿No serán nervios? No

Así que finalmente acudí al digestivo que me prescribió una prueba de intolerancia a la lactosa, a la fructosa (no confundir con fructosemia) y una colonoscopia (la prueba definitiva que solo deciden hacerse los que de verdad tienen dolores fuertes, porque da tanto miedo que si no te duele mucho, no te la haces).

Las pruebas son sencillas, pero son un rollazo. Duran 3 horas y se conocen como test del aliento. Tienes que dejar 2 semanas de distancia entre una prueba y otra para que no interfieran y el protocolo para ambas es igual:

  • 24 horas antes de la prueba solo puedes comer proteína: pescados, huevos, carnes y caldos claros. Y agua, claro.
  • Hay que estar en ayunas desde la noche anterior, y al menos 6 horas antes de la prueba ya no puedes comer nada de nada, solo beber agua.
  • Tampoco se puede fumar antes de la prueba, ni hacer esfuerzo físico porque interfiere en el resultado (30 minutos antes). Ni comer chicles. (A estas alturas del protocolo, ya da miedo hasta lavarse los dientes)

Lo mejor el día de la prueba es llevarse un librito. Nada más llegar te hacen soplar en un tubo y te dan a beber un vasito de agua con lactosa o fructosa (en función de la prueba que te estés haciendo). A partir de ese momento tendrás que soplar cada 25 minutos durante las próximas 3 horas. Luego miden el H2 y el CH4 de tu aliento a lo largo del tiempo y obtienen una curva, que es la que determina, en función de cuanto aumenta la concentración de esos gases en tu aliento, si eres intolerante o no.

El resultado no te lo dan el mismo día, pero si eres intolerante te tocará visitar el baño entre soplido y soplido, aunque hay distintos niveles de intolerancia, claro. Lo verdaderamente interesante de la prueba es saber el origen de tu malestar ya que es desesperante no saber qué es exactamente lo que te sienta mal e ir haciendo experimentos hasta dar con ello.

 

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